0

Los mejores comienzos de la literatura en español

La lengua española ha dado para muchos, muchísimos relatos inolvidables: relatos que nos atrapan desde la primera frase. Ahora bien… ¿cuál es el mejor comienzo de la literatura en español? Hemos debatido largo y tendido sobre ello. Así que se nos ha ocurrido dejaros el preferido de cada redactor. Para que no haya suspicacias los hemos dejado en orden alfabético aunque, por supuesto, hemos puesto en primer lugar el más conocido.

libro

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”. (Don Quijote, Miguel de Cervantes)

“Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía. Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después, sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir a mi propio espanto”. (La casa de los espíritus, Isabel Allende)

“Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”. (El túnel, Ernesto Sábato)

“El capricho o imaginación o utopía de la Biblioteca Total incluye ciertos rasgos, que no es difícil confundir con virtudes”. (La biblioteca total, Jorge Luís Borges)

“Filomeno Cuevas, criollo ranchero, había dispuesto para aquella noche armar a sus peonadas con los fusiles ocultos en un manigual, y las glebas de indios, en difusas líneas, avanzaban por los esteros de Ticomaipú”. (Tirano Banderas, Ramón María del Valle-Inclán)

“Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl”. (El axolotl, Julio Cortázar)

“Mi abuela tenía el pelo blanco, en una ola encrespada sobre la frente, que le daba cierto aire colérico. Llevaba casi siempre un bastoncillo de bambú con puño de oro, que no le hacía ninguna falta, porque era firme como un caballo”. (Primera memoria, Ana María Matute)

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. (Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez)

“No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. (El capitán Alatriste, Arturo Pérez-Reverte)

“Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado y no me esperaba nadie”. (Nada, Carmen Laforet)

“Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo”. (La familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela)

Estos son los que más nos gustan. Seguro que nos faltan muchos así que, si queréis, podéis indicarnos vuestros favoritos. ¡Ah! Y si no habéis leído alguno de los libros que os hemos mencionado no perdáis la oportunidad de hacerlo… ¡después del comienzo hay textos todavía mejores!

Leave a Reply

Protected by WP Anti Spam

This blog is kept spam free by WP-SpamFree.

Remember Me

Lost your password?

[x] close
Powered by WordPress Lab