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La tomatina

Se cuenta que en el último miércoles de agosto de 1945 un grupo de amigos provocaron la caída de uno de los participantes de un desfile de gigantes y cabezudos en un pueblo cercano a Valencia. El perjudicado ciudadano, presa de una ira explosiva se puso a perseguir a la pandilla lanzándoles todo aquello que encontraba. Finalmente llegó a un puesto ambulante de verduras y, dándose cuenta de lo efectiva que puede ser ese tipo de munición, comenzó a lanzar tomates a los chavales.

Claro, cuando uno está tan enfadado no mira a quien dispara, así que pronto el lanzamiento de tomates se convirtió en una batalla campal en la que acabó participando todo el pueblo. En aquel momento ni el grupo de amigos ni el perjudicado ciudadano no podían saber que habían creado una de las tradiciones más curiosas de España.

La tomatina

¿No sabéis cuál es? Si os decimos “Buñol” y a continuación os mencionamos la palabra “tomatina” ya no tendréis duda. ¡Vamos… seguro que en algún momento habéis visto un programa de televisión en el que se menciona esta extraña lucha!

De hecho la fiesta, ahora que lo pensamos, se hizo famosa tras aparecer en un programa de televisión allá por el lejano 1983. En él se hacía una semblanza de la localidad y se contaba como la fiesta de la tomatina llegó a prohibirse y reinstaurarse en la década de los cincuenta para seguir celebrándose ininterrumpidamente cada último miércoles de agosto.

Los españoles comenzaron a sentir curiosidad tras aquel reportaje y comenzaron a visitar Buñol para asistir a una fiesta sin significación política o religiosa ni vinculada a ningún santo (cosa rara en nuestro país). También los extranjeros se sintieron atraídos por el irresistible encanto del tomate convertido en arma de diversión, especialmente a partir de 2002, cuando el gobierno español declaró a la tomatina “Fiesta de Interés Turístico Internacional”.

Buñol, destomatizada

Buñol, destomatizada

A día de hoy la tomatina es una fiesta indispensable para muchos y algunos creen que acabará teniendo tanta fama e importancia como los sanfermines. Una prueba de su éxito es la cantidad de fiestas internacionales que han surgido a imagen y semejanza de la “batalla de Buñol”: desde la India a Milwaukee hay festejos parecidos. Pero os decimos que no hay ninguna como la original… con deciros que hay un pueblo llamado Xilxes dedicado en exclusiva a producir tomates para gastarlos durante la tomatina…

Así que ya sabéis: si en agosto queréis participar en algo “diferente” y nos os da reparo acabar hasta las cejas de gazpacho ya estáis tardando en ir a la tomatina.

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